La lectura como terapia
La lectura como terapia

La lectura como terapia

Dedicar un rato a la lectura antes de dormir tiene un claro poder terapéutico. El día, puede haber estado lleno de tareas y emociones, pero en el momento de la lectura, todo se para y parece que no existe. Justo lo que necesitábamos.

Pero no puede ser un libro formativo, para eso ya está el resto del día. Si nos vamos a la cama para aprender o repasar contenidos, nuestra mente se activará y se mantendrá alerta para absorber ese conocimiento. No es lo que pretendemos en ese momento. Por la noche es mejor un libro que tú elijas, que te apetezca, sea por el motivo que sea.

La lectura de un libro puede detener todo ese flujo de pensamientos de lo que acontece en nuestra vida, para entrar en una historia que puede, o no, parecerse a nuestra existencia, estar ambientada en cualquier lugar, momento y con personajes parecidos a nosotros o completamente diferentes. Podemos descubrir la personalidad de los personajes, sentir sus miedos, inquietudes y dilemas.

Nos puede sorprender que un libro nos haya encantado en una época de nuestra vida y nos resulte tedioso en otra, esto es porque depende completamente de cómo estemos a nivel emocional. En ocasiones, una historia nos puede ayudar a enfocar desde otra perspectiva algún problema que nos ocurra, o simplemente puede evadirnos.

Las personas que están pasando un mal momento y tienen dificultades para concentrarse en la lectura, es mejor que lean algo ligero, una historia fácil que les entretenga y les ayude a desconectar un rato. Los que están atravesando un momento con emociones muy fuertes, a veces les resulta útil una novela con un personaje que sufre en exceso y logra darle sentido a ese sufrimiento. Con las biografías aprendemos que los malos momentos suelen ser pasajeros y que se siguen de momentos mejores. Las novelas históricas nos ayudan a darnos cuenta de que una parte de nuestras vidas no la decidimos nosotros. Cada lectura nos puede aportar algo distinto.

Si no tienes hábito de leer, tómate tu tiempo para crearlo. Empieza por leer una hoja todas las noches, hasta que te apetezca leer dos. No te saltes ningún día, para crear un hábito, es esencial la constancia. Y, si ves que el libro que has escogido no acaba de engancharte, cambia por otro, hay millones de libros esperándote.

Entonces ¿qué vas a leer esta noche?

 

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